Porque la hinchazón de las mañanas no es inevitable.
Amaneces con los cachetes llenos, las ojeras marcadas, la mandíbula perdida y la piel apagada.
Te miras al espejo y no pareces tú.
No es culpa de cómo dormiste, no es genética, es el líquido que se acumula en tu cara cada noche mientras duermes.
Le pasa a todas y tiene solución. Y lo bueno es que no necesitas más de 5 minutos para verla.
